Chicos, si hay crisis que no se note. No se pierdan el volante artesanal que me pasaron por debajo de la puerta la semana pasada:

Efectivamente, es un papelito con dos sellos. ¿El detalle? El papel está pegado en una caja de remedios abierta. Por suerte Pascual, el carpintero, dejó un aviso detrás de su volante:

¡Ahora sí!
