Mi aporte semanal al
blog de Lays
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Llegó la primavera (¡qué 21 de septiembre más gris! ¡Y como cayó en domingo ni siquiera hubo asueto estudiantil!) y también llegó la semana. “¡Pero cómo! -dirán ustedes -¡Si todavía no me recuperé del finde!”. Para responder a sus ruegos, acá les traigo una guía definitiva para tener la siesta de sus vidas, ese reparador remedio que la Madre Naturaleza nos dió en compensación por las hormonas que ligamos y que nos dictaron quedarnos hasta las dos de la mañana chateando con la chica de Recursos Humanos que tanto nos gusta.
Las siguientes claves vienen de la sabiduría popular, consejos de Abuela Intriga y de una excelente infografía que el BostonGlobe presentó hace algunas semanas atrás y que me voló el coco.
Afuera los mitos
Antes que nada, hay que dejar los prejuicios afuera y rechazar a las siestas como si fueran un mal santiagueño. Hoy se sabe un rato de hora de siesta aumenta nuestra atención por diez horas. De hecho, está comprobado -¡miren sino a sus perros y gatos!- que casi todos los mamíferos duermen por períodos cortos de tiempo, lo que da por tierra con la idea de que esto de pegarse un noni verspertino es un invento cultural.
Además, nuestro reloj biológico nos pide bajar un cambio entre las 2 y las 4 de la mañana y entre la 1 y las 3 de la tarde, reduciendo nuestra memoria, nuestra coordinación y nuestra capacidad de respuesta. Esto es independiente de que hayamos comido o no, por lo que también cae el mito de que nos da sueño sólo si comemos pesado.
La siesta, bien tomada, jamás traerá problemas o malhumor. El tema es cómo tener la…Best.siesta.ever
El mejor horario para pegarse una siesta corresponde a qué tipo de personas somos, si alondras (tal como yo, que nos levantamos al toque y de buen humor pero decaemos a la noche) o lechuzas (cuando estamos más pilas a la noche y no existimos a la mañana). De acuerdo a este dato, el BostonGlobe lo representó así el mejor horario para la siesta (teniendo en cuenta si nos vamos a la cama a las 10 o después de la medianoche):
¡Ah! Esto es importante: Nunca dormir después de las cinco de la tarde.
En lo posible, oscurecer el ambiente en donde se duerme. O usar anteojeras, de esas que se robó la tía en su último vuelo en Alitalia. Hay que sentirse diva de Hollywood.
Tener a mano una manta o algo liviano para el chucho de frío inevitable al domir. Nada que sea muy pesado o cálido, porque eso ayudaría a que nos pasemos de los 45 minutos.
Finalmente, y para evitar dar vueltas y perder tiempo, hay que usar alguna técnica para calmar la cabeza. Contar ovejas es demasiado cliché (y creo que nadie JAMÁS usó ese método, habría que ver de dónde sale), pero a mí me resulta muy úitl comenzar a contar imaginándome la foma de los números o visualizando un espiral que se va agrandando lentamente. También trato de pensar en la discografía completa de alguien en orden cronológico.
Un excelente consejo para saber cuánto dormir es acostarse con un llavero en la mano y dejando el brazo caer. Como el período justo de siesta es cuando los músculos se relajan, al oír el ruido de las llaves en el piso hay que levantarse. Es el momento en que estamos en el punto justo para terminar: nos relajamos tanto que se nos cayó el llavero de la mano.
Por último, no olviden que cucharear también ayuda a relajarse y empezar como nuevo el resto de la tarde.
¡Ah! Esto es importante: Nunca dormir después de las cinco de la tarde.La mejor siesta es de no más de 45 minutos. Lo cierto es que con 20 alcanza, ya que mejora la atención y la concentración, además de mejorar el humor. Si llegás a los 45 minutos, podés tener sueños y actividad REM, lo que ayuda a la creatividad. Si uno se pasa de la hora y media, quedás bobo al levantarte y con frecuencia esto conduce a problemas en las actividades del resto del día.
Siempre hay que siestar acostados. Dormir sentados (yo lo hago con facilidad en los bondis) suele ser complicado y doloroso. Si estamos en casa, evitemos el sillón después de ver a Mirtha y busquemos la cama.En lo posible, oscurecer el ambiente en donde se duerme. O usar anteojeras, de esas que se robó la tía en su último vuelo en Alitalia. Hay que sentirse diva de Hollywood.
Tener a mano una manta o algo liviano para el chucho de frío inevitable al domir. Nada que sea muy pesado o cálido, porque eso ayudaría a que nos pasemos de los 45 minutos.
Finalmente, y para evitar dar vueltas y perder tiempo, hay que usar alguna técnica para calmar la cabeza. Contar ovejas es demasiado cliché (y creo que nadie JAMÁS usó ese método, habría que ver de dónde sale), pero a mí me resulta muy úitl comenzar a contar imaginándome la foma de los números o visualizando un espiral que se va agrandando lentamente. También trato de pensar en la discografía completa de alguien en orden cronológico.
Un excelente consejo para saber cuánto dormir es acostarse con un llavero en la mano y dejando el brazo caer. Como el período justo de siesta es cuando los músculos se relajan, al oír el ruido de las llaves en el piso hay que levantarse. Es el momento en que estamos en el punto justo para terminar: nos relajamos tanto que se nos cayó el llavero de la mano.
Por último, no olviden que cucharear también ayuda a relajarse y empezar como nuevo el resto de la tarde.
