El otro día discutía con buenos amigos lo que a mí, hasta entonces, me parecía un dato de la realidad: cuando estás en pareja, o viéndote seriamente con alguien, te llueven las miradas libinidosas, las propuestas indecentes, los mensajes de doble sentido y mucha gente te parece linda e ideal para vos.
Cuando te separás, o quedás soltero por alguna otra desgracia, todos esos supuestos pretendientes geniales desaparecen del mapa, y vos quedás solo solísimo, temiendo pasar toda tu vida soltero.
Cuando te separás, o quedás soltero por alguna otra desgracia, todos esos supuestos pretendientes geniales desaparecen del mapa, y vos quedás solo solísimo, temiendo pasar toda tu vida soltero.
Frente a esto, mi conclusión era: "Cuando estás casado, los demás lo huelen, y se te vienen encima porque saben que no hay chances". Pero mi amigo Willito me iluminó con su sabiduría: "No es que casado te busquen más -me dijo- sino que uno casado fantasea mucho".
Un triste cachetazo de realidad.
