Seguimos con la serie de notas destacadas de la Revista Joy, la que tiene
la "o" hecha con el culito de una copa de vino, que SCM! presenta cada jueves
Las 10 mejores y las 10 peores galletitas dulces
Por Cecilia Acuña
EL CIELO1.Mejor galletita de chocolate: Chocolinas. Lo más parecido al chocolate verdadero en versión galletita. Simples, nobles y adictivas, son infalibles para comer sólas con dulce de leche. Los fanáticos de la chocotora... las aman y las agradecen.
2.Mejor galletita de la infancia: Porteñitas. Emocionan no sólo por su nostalgia agradable, sino porque nos encanta el azúcar en forma de palmerita. Además, se pueden comer respetando su forma original como si estuvieras recorriendo un laberinto. Ideal para acompañar el mate.
3.Mejor galletita para la oficina: Bizcochos Don Satur. Son las cinco de la tarde y ya estás harto de contestar mails o de jugar al solitario, pero conocés una manera de levantar el ánimo: bajás al quiosco y te comprás un paquete de bizcochitos dulces Don Satur. Aunque cada uno tenga 800 calorías, la textura blanda y húmeda de la masa es sinónimo de vicio y distensión.
4.Mejor galletita deluxe: Tentaciones Mousse de Chocolate Negro. Apenas 6 unidades por paquete bastan para emocionar a toda una generación que reclamaba su regreso a los quioscos. Por fin, el año pasado pudimos reencontrarnos con ellas y volver a ese hermoso ritual de comer la galletita primero y dejar el corazón de mousse para el final. Perfección absoluta.
5.Mejor galletita artificial: Merengadas. No nos engañemos: esa crema rosa con textura de goma no es merengue sino algo definitivamente artificial (todavía no sabemos bien qué). Lo importante es que el engaño cumple su objetivo. El sándwich resulta suave y esponjoso, y las granas de coco completan el combo perfecto. Preferimos las clásicas.
EL INFIERNO1. Galletita masacote: Boca de dama. Galletitas para tías solteronas que dejan la marca del rouge en la taza. Nada peor que meter la mano en un paquete de Surtidas y en lugar de una rica mini Pepitos, pescar esta cosa insulsa y lenta de tragar. Sólo zafan las bañadas en chocolate que todavía venden en algunos almacenes de barrio.
2.Galletita triste: Pepas, de Terrabusi. Una montañita de galleta insulsa con un pico de mermelada solidificada que se pega a los dientes. No vale la pena engordar por su culpa. Un rotundo NO.
3. Galletita que hace migas: Ópera. Estas obleas deberían tener una única función: adornar las bochas de helado en restaurantes de baja calaña. Comerlas solas es un despropósito. Están rellenas de una crema casi imperceptible y llenan todo de migas. Si vamos a empalagarnos con una oblea, esperemos a que vuelvan las Champagne.
4. Galletita indiferente: Mellizas y Amor. Cuando estás frente al quiosco y te ataca la indecisión terminás comprando alguna de estas dos marcas e inmediatamente te arrepentís. No son ricas, tampoco feas… son la nada hecha galletita. Y lo más curioso es que nunca se supo exactamente cuál es la diferencia entre una y otra.
5. Galletita sin rumbo: Lincoln de chocolate. Lamentablemente, este clásico ha perdido a sus fanáticos con la incorporación de chocolate a la masa original. El resultado es un híbrido que produce un verdadero disgusto en la boca. Además, comerlas es como retroceder treinta años en la historia. Encima las hicieron mini. Todo mal.